Aproximadamente una cuarta parte de la soja ucraniana no transgénica cumple con las normas europeas
Este tema se debatió durante una mesa redonda en el Parlamento Europeo, según informa Ukrinform, citando al Ministerio de Economía, Medio Ambiente y Agricultura de Ucrania.
Se señala que la producción propia de soja de la UE ronda los 3 millones de toneladas, frente a una demanda de más de 35 millones de toneladas.
Al mismo tiempo, Ucrania produce alrededor de 6 millones de toneladas de soja al año y ya es un actor importante en el mercado de suministro.
Como destacó el viceministro de Economía, Medio Ambiente y Agricultura, Taras Vysotsky, el sector agrícola ucraniano está pasando gradualmente de un modelo de exportación de materias primas a una mayor integración en las cadenas de valor europeas.
“La soja ucraniana no se limita a grandes volúmenes. Representa una presencia estratégica en el mercado europeo: alta productividad, capacidad para operar conforme a las nuevas normas medioambientales y cumplir con los estrictos estándares de la UE. Nuestro sector agrícola ya está plenamente integrado en el sistema europeo y, al mismo tiempo está cambiando su papel con bastante rapidez: de proveedor de materias primas a participante en las cadenas de valor añadido”, enfatizó Vysotsky.
Según datos del ministerio, actualmente alrededor del 25 % de la soja ucraniana no transgénica ya cumple con las normas certificadas de la UE, lo que pone de manifiesto los cambios estructurales en la producción y la implantación de tecnologías modernas en las explotaciones agrícolas.
Al mismo tiempo, persisten importantes desafíos, principalmente relacionados con los requisitos reglamentarios de la UE que dificultan el comercio.
En particular, se trata del Reglamento EUDR, que obliga a demostrar que los productos no guardan relación con la tala de bosques. Para los exportadores, esto supone una trazabilidad completa del origen de cada lote hasta la parcela concreta.
Otro ejemplo es la Directiva RED III, que establece criterios de sostenibilidad para las materias primas utilizadas en la producción de biocombustibles y restringe los cultivos que presentan un riesgo potencial de cambios indirectos en el uso del suelo. Se prevé incluir la soja en esta categoría, lo que conlleva controles adicionales, un registro digital y gastos de certificación, que resultan especialmente complejos para los pequeños y medianos productores.
Por su parte, la parte ucraniana insiste en una participación más activa en la formulación de las políticas europeas, en particular en la fase de evaluación del impacto de las nuevas regulaciones y en la elaboración de las decisiones.
“La UE debe actuar ya y formular una estrategia clara para las proteínas vegetales. Ucrania está dispuesta a formar parte de este proceso”, concluyó Taras Vysotsky.
Como se informó, en Ucrania persiste una demanda considerable de soja por parte de los procesadores, que siguen subiendo los precios para atraer volumen, a pesar de la caída de la demanda de exportación en los puertos.
Foto: Kelly Sikkema/Unsplsah