Alper Özbilen, experto turco en tecnología de defensa
Ucrania ha creado un “laboratorio” de investigación y desarrollo avanzado en el frente
06.07.2026 18:05
Alper Özbilen, experto turco en tecnología de defensa
Ucrania ha creado un “laboratorio” de investigación y desarrollo avanzado en el frente
06.07.2026 18:05

La invasión militar a gran escala de Ucrania por parte de Rusia ya va por el quinto año. La guerra ha servido como catalizador para una rápida transformación en el sector de la defensa, reconfigurando fundamentalmente la comprensión del campo de batalla moderno. Los drones, la inteligencia artificial, los sistemas digitales de mando y control, y la velocidad en la toma de decisiones demuestran cada vez más el éxito de las operaciones de combate, tanto como las armas de precisión. Ucrania no solo disuade al agresor, sino que también crea nuevos enfoques para la guerra, que son estudiados y tenidos en cuenta por los principales ejércitos del mundo. Se prevé que estas cuestiones también ocupen un lugar destacado en la Cumbre de la OTAN que se celebrará en Ankara los días 7 y 8 de julio, donde se espera que los Aliados anuncien nuevos compromisos en apoyo de Ucrania.

Antes de la Cumbre de la OTAN en la capital turca, Ukrinform habló con el Dr. Alper Özbilen, un destacado experto y estratega turco en tecnologías de defensa, inteligencia artificial y ciberseguridad, sobre las lecciones clave de la guerra, las tecnologías emergentes y el futuro de la seguridad global.

EL BANDO QUE SE ADAPTE MÁS RÁPIDO E INTEGRE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS OBTENDRÁ LA VENTAJA EN EL CAMPO DE BATALLA.

Pregunta: Señor Özbilen, usted analiza detenidamente la guerra en Ucrania. ¿Cuál considera que es su lección más importante para el mundo actual? ¿Ha cambiado la guerra en Ucrania su visión sobre cómo serán las guerras del futuro?

Respuesta: La lección más importante de la guerra en Ucrania es que el curso de la guerra moderna ya no está determinado por el tamaño de los ejércitos, sino por la velocidad con la que se adaptan al cambio. Esta guerra ha demostrado claramente que la competencia estratégica entre las grandes potencias ya no puede medirse únicamente por el número de militares, tanques o aviones. En el campo de batalla actual, la superioridad pertenece a aquellos que logran integrar con éxito las capacidades humanas y los recursos militares convencionales con sistemas de toma de decisiones basados ​​en inteligencia artificial, plataformas no tripuladas, capacidades de guerra electrónica y datos en tiempo real.

Ucrania ha demostrado una vez más que la guerra no es un proceso estático, sino un entorno de aprendizaje y transformación constantes. Su capacidad para convertir rápidamente la información del campo de batalla en nuevas soluciones tácticas e innovaciones tecnológicas le ha proporcionado no solo flexibilidad operativa, sino también una ventaja decisiva en la toma de decisiones.

Al mismo tiempo, la guerra no ha disminuido la importancia de la estandarización. Por el contrario, ha reafirmado que los estándares siguen siendo indispensables para las operaciones conjuntas, la logística y la interoperabilidad. Sin embargo, la verdadera ventaja competitiva corresponderá a aquellas fuerzas armadas que logren preservar estos estándares manteniendo al mismo tiempo una alta capacidad de adaptación. En ese sentido, la guerra en Ucrania no ha modificado mi opinión, sino que la ha validado y reforzado mediante la experiencia real en combate.

EL PLAN DE RUSIA PARA UNA VICTORIA RÁPIDA SE VE FRUSTRADO POR LA CAPACIDAD DE UCRANIA PARA ADAPTARSE, INNOVAR Y MANTENER SU VOLUNTAD DE LUCHA

P: Al comienzo de la invasión a gran escala, existían predicciones y esperanzas de que la guerra no duraría mucho. La propia Rusia esperaba tomar Kyiv en dos o tres días. Sin embargo, la guerra ya va por el quinto año. ¿Cómo evalúa usted por qué este conflicto se ha prolongado durante tanto tiempo?

R: La principal razón por la que esta guerra ha perdurado es que evolucionó rápidamente de una confrontación puramente militar a una guerra de desgaste integral que abarcó capacidades militares, capacidad industrial, innovación tecnológica y resiliencia nacional. En los primeros días de la invasión, la mayoría de las evaluaciones se centraron en la fuerza militar de Rusia, mientras que la capacidad de Ucrania para adaptarse a las condiciones cambiantes y la resiliencia de la sociedad ucraniana fueron significativamente subestimadas. Al mismo tiempo, la propaganda rusa reforzó esta percepción al intentar crear una poderosa impresión psicológica de que la rápida capitulación de Ucrania era inevitable.

Sin embargo, el campo de batalla demostró lo contrario. La capacidad de Ucrania para adaptarse rápidamente a las circunstancias cambiantes, desarrollar continuamente nuevas soluciones para el frente y preservar la determinación de su sociedad para resistir frustró el plan de Rusia de lograr una victoria rápida.

Con cada día que pasa, Rusia —tras haber lanzado esta guerra en violación del derecho internacional y sin alcanzar sus objetivos estratégicos declarados— ha afrontado un coste político y militar cada vez mayor por sus acciones. Ucrania, por su parte, a pesar del tremendo precio que sigue pagando, ha preservado su estatalidad, su identidad nacional y su inquebrantable determinación de defender su soberanía. Las guerras modernas ya no se libran únicamente entre ejércitos; involucran todos los elementos del poder de una nación, incluida la resiliencia de sus instituciones, economía, tecnología y sociedad.

LA VELOCIDAD DE LAS ACTUALIZACIONES DE SOFTWARE SE HA VUELTO CASI TAN IMPORTANTE COMO EL RITMO DE PRODUCCIÓN DE MUNICIONES

P: ¿Qué innovaciones o tecnologías ucranianas en el campo de batalla le han impresionado más durante los años de la invasión rusa a gran escala? ¿Qué logros de los desarrolladores militares o de defensa ucranianos considera que son ahora más relevantes para que otros países los estudien?

R: En mi opinión, el mayor logro de Ucrania ha sido su capacidad para transformar tecnologías de bajo coste en un ecosistema militar cohesionado que aprende, evoluciona y se adapta continuamente.

Como es lógico, los drones FPV han acaparado la mayor atención. El hecho de que plataformas que cuestan tan solo unos miles de dólares puedan inutilizar sistemas valorados en millones se ha convertido en uno de los puntos de inflexión decisivos en la historia de la guerra moderna. Sin embargo, el éxito de Ucrania va mucho más allá del uso exclusivo de drones FPV.

Se basa en la rápida adaptación de tecnologías comerciales para fines militares, la continua evolución de las capacidades de guerra electrónica, el desarrollo de drones interceptores de bajo costo, el empleo eficaz de buques de superficie no tripulados, sistemas digitales de mando y control que permiten el intercambio de datos en tiempo real y soluciones de detección de objetivos basadas en inteligencia artificial. En conjunto, estos elementos conforman un ecosistema de innovación único. Su característica más importante es la capacidad de convertir rápidamente la retroalimentación del personal de primera línea en nuevas versiones de software, conceptos tácticos actualizados y soluciones tecnológicas mejoradas. Como resultado, la velocidad de las actualizaciones de software se ha vuelto casi tan importante como el ritmo de producción de municiones.

Ucrania también ha desarrollado un modelo convincente de arquitectura de defensa aérea estratificada y rentable. En lugar de responder a cada amenaza con sistemas igualmente costosos, integra capacidades de guerra electrónica, drones interceptores de bajo costo y sistemas de misiles tierra-aire de corto alcance, creando un enfoque de defensa aérea más resiliente, sostenible y económicamente eficiente.

P: Usted ha destacado varias ventajas que Ucrania ha desarrollado. ¿En qué medida han contribuido a compensar su escasez de recursos?

R: Absolutamente. En la guerra moderna, la superioridad en recursos por sí sola ya no es un factor decisivo. Con frecuencia, la superioridad en la velocidad y la calidad de la toma de decisiones puede compensar la escasez de recursos materiales. Una de las mayores ventajas de Ucrania a lo largo de esta guerra ha sido su capacidad para acortar drásticamente el ciclo de toma de decisiones en comparación con su enemigo. La información del campo de batalla, los datos de los sensores, la inteligencia de fuentes abiertas (OSINT), las imágenes satelitales comerciales y la inteligencia electrónica se procesaron en plazos muy cortos y se convirtieron rápidamente en decisiones operativas.

En este proceso, las herramientas analíticas basadas en IA, la fusión de datos de múltiples fuentes y los sistemas digitales de mando y control se han convertido en mucho más que innovaciones tecnológicas: han surgido como facilitadores estratégicos que aceleran significativamente la toma de decisiones.

Otro de los logros más importantes de Ucrania ha sido su ruptura con el modelo tradicional de desarrollo de la industria de defensa. Según el enfoque convencional, las nuevas tecnologías se desarrollan en laboratorios antes de llegar a las unidades militares. Ucrania ha convertido el campo de batalla en un “laboratorio” para la investigación y el desarrollo avanzados. Gracias a la retroalimentación constante entre ingenieros, empresas emergentes de tecnología y unidades militares de primera línea, se han desarrollado nuevas soluciones en cuestión de semanas, e incluso días, en algunos casos. Este modelo no solo ha acelerado el ciclo de innovación, sino que también ha ayudado a evitar muchas inversiones ineficientes, permitiendo un uso mucho más eficaz de los recursos limitados.

LA GUERRA EN UCRANIA SE HA CONVERTIDO EN LA "EXPERIENCIA DE APRENDIZAJE" MILITAR MÁS IMPORTANTE DE LA OTAN EN LAS ÚLTIMAS TRES DÉCADAS

P: ¿Cómo ha influido la experiencia de Ucrania en el enfoque de la OTAN respecto a la guerra, la formación militar y el desarrollo de tecnología de defensa? ¿Qué aspectos de la experiencia de Ucrania podrían ser particularmente valiosos para la reforma de las fuerzas armadas de los países aliados?

R: Ucrania ha impulsado —y sigue marcando— la dirección de estos cambios. Considero la guerra en Ucrania como la experiencia de aprendizaje militar más significativa de la OTAN en los últimos treinta años. Por primera vez en un conflicto de alta intensidad, se están empleando simultáneamente y a tal escala armas convencionales, inteligencia artificial, sistemas no tripulados, tecnologías espaciales comerciales, capacidades de guerra electrónica e inteligencia de fuentes abiertas (OSINT).

Muchos países de la OTAN ya están revisando sus programas de entrenamiento militar, estrategias de almacenamiento de municiones, capacidades de guerra electrónica, arquitecturas de defensa aérea y doctrinas que rigen el empleo de sistemas no tripulados, basándose directamente en las lecciones prácticas que Ucrania ha generado en el campo de batalla.

Quizás la lección más valiosa, sin embargo, sea la velocidad del aprendizaje en sí. Ninguna doctrina militar puede permanecer inalterada durante décadas. El campo de batalla evoluciona con demasiada rapidez. En el futuro, el éxito no pertenecerá a las fuerzas armadas que posean las plataformas más poderosas, sino a aquellas capaces de actualizar sus doctrinas, sistemas de entrenamiento y soluciones tecnológicas con mayor celeridad.

Al mismo tiempo, la OTAN no es el único actor que estudia estas lecciones. Otros Estados, así como actores no estatales, analizan la experiencia de Ucrania. En consecuencia, la adaptación ya no es un proceso puntual, sino que se ha convertido en un campo continuo de lucha competitiva.

EL FACTOR DECISIVO YA NO ES LA CANTIDAD DE DRONES, SINO SU CAPACIDAD PARA OPERAR COMO UN SISTEMA INTEGRADO

P: Ya se ha mencionado que la guerra ruso-ucraniana ha cambiado y sigue cambiando los enfoques globales sobre el uso de drones en el campo de batalla. En su opinión, ¿cómo evolucionarán estas tecnologías en los próximos años?

R: Esta guerra ya ha demostrado que los sistemas no tripulados han dejado de ser meros recursos de apoyo para convertirse en un elemento fundamental de la guerra moderna. En este contexto, quisiera mencionar a Turquía, en particular a Baykar. Al comienzo de la guerra, la compañía se consolidó como una de las pioneras en este campo, y la eficacia de sus sistemas influyó en la posterior evolución de las tecnologías no tripuladas.

La transformación clave no reside en un aumento del número de drones, sino en el cambio hacia un modelo de guerra centrado en redes, en el que los sistemas aéreos, terrestres y marinos no tripulados, las capacidades de guerra electrónica, los sistemas de apoyo a la toma de decisiones basados ​​en inteligencia artificial y las armas de precisión guiada operan como una fuerza única e integrada.

El despliegue a gran escala de sistemas no tripulados de bajo coste seguirá suponiendo un importante desafío económico para la defensa aérea tradicional. Igualmente importante será la creciente autonomía de estos sistemas, incluyendo avances en el reconocimiento de objetivos, el vuelo en enjambre de drones, la resistencia a la guerra electrónica y la coordinación en tiempo real entre múltiples plataformas.

Otro factor estratégico que a menudo se subestima es la energía. La tecnología de baterías, la gestión de energía y la eficiencia energética serán tan cruciales como el diseño de las propias plataformas. En última instancia, la competitividad futura no estará determinada por la cantidad de drones que posea un país, sino por su capacidad para desarrollar sistemas más inteligentes, resilientes e interconectados que puedan actualizarse rápidamente y mejorarse continuamente.

P: Más allá de la guerra actual, ¿qué tecnologías cree que tendrán el mayor impacto en la seguridad y la defensa durante la próxima década: la inteligencia artificial, los sistemas autónomos, las tecnologías espaciales o alguna otra?

R: En vista de lo expuesto anteriormente, creo que la competencia durante la próxima década no girará en torno a tecnologías individuales, sino a la capacidad de integrarlas en un ecosistema operativo unificado. La inteligencia artificial, los sistemas autónomos, la computación cuántica, las tecnologías espaciales, la biotecnología, las redes de comunicaciones avanzadas y la ciberseguridad evolucionarán no de forma aislada, sino en estrecha interacción entre sí.

La inteligencia artificial por sí sola no proporciona una ventaja estratégica. Sin datos de alta calidad, integración en los procesos operativos y una colaboración eficaz entre humanos y máquinas, no puede ofrecer los resultados esperados. La competencia se centrará cada vez más en los sistemas de toma de decisiones. La ventaja estratégica pertenecerá al Estado que pueda recopilar información con mayor rapidez, proteger sus datos con mayor eficacia, analizarlos con mayor precisión a pesar de la sobrecarga de información y la desinformación, y convertir esos conocimientos en decisiones operativas oportunas.

Por ello, durante la próxima década, el capital humano, la cultura organizacional y la capacidad de adaptación seguirán siendo tan importantes para la competitividad nacional como las propias tecnologías.

INCLUSO BAJO UNA PRESIÓN EXTRAORDINARIA, UCRANIA HA LOGRADO CONSTRUIR UN ECOSISTEMA TECNOLÓGICO FLEXIBLE

P: En sus publicaciones, usted ha destacado el creciente papel de las empresas privadas en la seguridad y la defensa. ¿Cómo está cambiando esto el equilibrio entre el Estado, las fuerzas armadas y las empresas tecnológicas? ¿Cómo debe ser el modelo óptimo de cooperación?

R: Una de las transformaciones más significativas en la industria de defensa actual es el rápido desplazamiento del centro de innovación hacia el ecosistema del sector privado. Muchas de las tecnologías más críticas —incluidas la inteligencia artificial, la ciberseguridad, el software, las tecnologías espaciales y los sistemas autónomos— ahora son desarrolladas principalmente por empresas privadas.

La guerra de Rusia contra Ucrania ha acelerado aún más esta tendencia. Ha demostrado que las pequeñas empresas emergentes, los equipos de desarrollo ágiles y las compañías tecnológicas flexibles suelen ser capaces de responder a las necesidades emergentes en el campo de batalla con mucha más rapidez que los grandes contratistas de defensa tradicionales. Uno de los ejemplos más exitosos de este enfoque es el clúster de innovación en defensa Brave1 de Ucrania.

Esto no significa que el papel del Estado esté disminuyendo. Al contrario, se está volviendo aún más estratégico. Los gobiernos deben definir las prioridades de seguridad nacional, establecer el marco regulatorio, proteger las tecnologías críticas y crear las condiciones que fomenten la inversión a largo plazo.

En mi opinión, los países que gozarán de una ventaja competitiva en el futuro no serán necesariamente aquellos con los mayores presupuestos de defensa, sino aquellos que establezcan las alianzas más eficaces entre el gobierno, las fuerzas armadas y el sector privado.

P: Usted mencionó Brave1, que ahora cuenta con más de dos mil startups registradas. Ucrania está experimentando un avance tecnológico sin precedentes y un auténtico auge en la fabricación de equipos de defensa. ¿En qué tipo de ecosistema de la industria de defensa debería evolucionar este notable potencial?

R: Hoy, Ucrania no solo libra una guerra, sino que también crea un nuevo modelo de innovación en defensa en tiempos de guerra. La economía de guerra difiere fundamentalmente de la economía de paz. En tiempos de paz, los recursos se distribuyen entre múltiples prioridades nacionales, mientras que en tiempos de guerra el objetivo primordial es responder a las necesidades del campo de batalla con la mayor rapidez posible. Al mismo tiempo, los logros de Ucrania no se explican simplemente por un mayor gasto en defensa. El logro más importante es que, incluso bajo una presión extraordinaria, el país ha conseguido construir un ecosistema tecnológico flexible.

Iniciativas como Brave1 han reunido a instituciones gubernamentales, empresas privadas, universidades, ingenieros y personal militar. Como resultado, los requisitos de primera línea se transmiten rápidamente a los desarrolladores, y las nuevas soluciones suelen regresar al campo de batalla para su prueba en tan solo unas semanas.

Este modelo difiere fundamentalmente de la industria de defensa tradicional, donde los ciclos de desarrollo suelen medirse en años. En Ucrania, estos ciclos a menudo se han reducido a tan solo unas semanas. Si bien las circunstancias son diferentes, observamos un nivel similar de determinación política en Turquía.

En mi opinión, el mayor logro a largo plazo de Ucrania no serán únicamente las tecnologías que ha desarrollado, sino el capital humano, la cultura de innovación y el ecosistema de innovación en defensa que ha construido durante la guerra. Confío en que este potencial se mantendrá tras el fin de la guerra y fortalecerá no solo las capacidades de defensa de Ucrania, sino también su posición en el mercado mundial de tecnología de defensa.

EL ESPACIO YA NO ES UN ÁMBITO DE APOYO, SINO UN COMPONENTE INTEGRANTE DE LA GUERRA MODERNA

P: Usted ha escrito que los sistemas satelitales y Starlink han desempeñado un papel crucial no solo en las operaciones militares, sino también en la documentación de los crímenes de guerra de Rusia en Ucrania. ¿Cómo ha cambiado la guerra los enfoques de los gobiernos respecto a las comunicaciones satelitales y la ciberseguridad?

R: La guerra en Ucrania ha demostrado que el espacio ya no es un mero ámbito de apoyo, sino que se ha convertido en un componente de la guerra moderna. Durante muchos años, las tecnologías espaciales se asociaron principalmente con las comunicaciones militares, la navegación y la recopilación de inteligencia. Sin embargo, hoy en día, las imágenes satelitales comerciales, el internet satelital y la inteligencia de fuentes abiertas (OSINT) se emplean de forma mucho más amplia, desde el apoyo a la toma de decisiones operativas hasta la información a la comunidad internacional.

Uno de los ejemplos más llamativos ha sido Starlink. Ha proporcionado comunicaciones ininterrumpidas en el campo de batalla, ha posibilitado el mando y control, ha apoyado la coordinación de sistemas no tripulados y ha contribuido al mantenimiento de infraestructuras críticas.

Al mismo tiempo, las imágenes satelitales proporcionadas por empresas como Maxar Technologies, Planet Labs y otros proveedores comerciales han sido utilizadas no solo por agencias gubernamentales, sino también por periodistas, investigadores y la comunidad global de inteligencia de fuentes abiertas (OSINT). Por primera vez en la historia, el desarrollo de una guerra se ha vuelto verificable casi en tiempo real por millones de personas en todo el mundo.

Sin embargo, este ecosistema digital ha creado no solo nuevas oportunidades, sino también nuevos instrumentos para la propaganda, la desinformación y las operaciones de información. En consecuencia, la seguridad futura irá más allá de la protección de las fronteras físicas e incluirá la seguridad de los datos, la infraestructura de comunicaciones y la confianza digital. Por ello, la seguridad espacial, la ciberseguridad y la seguridad de la información ya no pueden considerarse ámbitos separados: se han convertido en componentes interconectados de una única arquitectura de seguridad moderna.

UCRANIA HA DEMOSTRADO QUE LA CAPACIDAD DE ADAPTACIÓN E INNOVACIÓN ES UN RECURSO ESTRATÉGICO

P: En los últimos meses, Ucrania ha llevado a cabo ataques de precisión contra refinerías de petróleo e instalaciones logísticas rusas, provocando interrupciones en el suministro de combustible en varias regiones de Rusia. En su opinión, ¿cómo está afectando esto al curso de la guerra?

R: En la guerra moderna, la retaguardia ya no es un refugio seguro. Los ataques de precisión de Ucrania demuestran que la guerra no solo se libra en el frente, sino también contra la capacidad económica e industrial del adversario. Estos ataques infligen más que daños materiales: interrumpen la logística, complican la producción industrial de defensa, aumentan los costos operativos y generan presión psicológica.

La logística siempre ha sido un elemento decisivo en la guerra. Sin embargo, la guerra en Ucrania la ha elevado a un nivel completamente nuevo. Como mencioné anteriormente, los sistemas no tripulados de largo alcance y bajo costo ahora permiten atacar objetivos que antes se consideraban demasiado distantes o demasiado costosos para ser atacados con regularidad.

Las cuantiosas pérdidas de Rusia, el aumento de los costes económicos y el impacto acumulativo de las sanciones internacionales la están sometiendo a una presión cada vez mayor.

Al mismo tiempo, sería un error evaluar esta guerra únicamente en términos de ganancias o pérdidas territoriales. En una confrontación estratégica, erosionar gradualmente la capacidad del enemigo para sostener la guerra es igualmente importante.

Ahora resulta evidente que Ucrania ejerce una presión creciente no solo en el campo de batalla, sino también sobre la logística, la economía y la resiliencia psicológica de Rusia. No puedo predecir cómo terminará esta guerra. Sin embargo, las tendencias actuales indican que el costo estratégico de la guerra para Rusia sigue aumentando.

P: Cuando las academias militares de todo el mundo estudien la guerra de Ucrania en el futuro, ¿qué cree que se considerará la contribución más significativa de Ucrania a la evolución de la guerra moderna?

R: Esta guerra será recordada como uno de los hitos decisivos en la transición del modelo industrial de guerra al modelo innovador de la era digital. La mayor contribución de Ucrania al pensamiento militar moderno radica en haber demostrado que la capacidad de adaptación e innovación es un recurso estratégico, tan importante como, en algunos casos, incluso más importante que la propia potencia de fuego.

Quizás esta se convierta en la lección que más se enseñe en las academias militares: "La fuerza de un ejército no solo está determinada por la cantidad de sus plataformas, sino también por la rapidez con la que aprende, responde al cambio e implementa esta experiencia en el campo de batalla".

Por último, quisiera aprovechar esta oportunidad para expresar mi sincera esperanza de que esta guerra termine lo antes posible, que se restablezca plenamente la soberanía de Ucrania sobre todo su territorio internacionalmente reconocido y que finalmente se ponga fin a la histórica injusticia de la ocupación temporal de Crimea.

Olga Budnyk, Ankara

Fotos cortesía de la autora

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