Estados Unidos se compromete seriamente a controlar a Rusia en el mar Negro

Estados Unidos se compromete seriamente a controlar a Rusia en el mar Negro

Ukrinform
La agresión en el mar de Azov tuvo consecuencias: cada vez más buques de la OTAN visitan la costa ucraniana

El presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, juntó con el enviado especial de Estados Unidos para Ucrania, Kurt Volker, visitaron el destructor de la Marina de Estados Unidos “Donald Cook” en Odesa, que la semana pasada entró en el mar Negro para realizar ejercicios conjuntos con Ucrania y otros aliados.   

En los últimos 5 años, este buque se ha convertido en un símbolo estadounidense de apoyo a los Estados de Europa del Este y un "teaser" para Rusia. Su primera visita al mar Negro tuvo lugar en abril de 2014, durante el apogeo de la anexión de Crimea y el estallido de la guerra entre Ucrania y Rusia, con el objetivo obvio de recordar a Rusia que estaba lejos de ser la reina de los mares. En los últimos años, "Donald Cook" ha visitado Georgia, Bulgaria, Rumania y los países bálticos, marcando constantemente la presencia militar de Estados Unidos cerca de la costa rusa. Pero ahora, el contexto de la visita de los buques de guerra estadounidenses a la parte norte del mar Negro es muy diferente de las de 2014 y muestra cambios significativos en el equilibrio de fuerzas en la región del mar Negro.  

La toma de facto del mar de Azov ha intensificado la rivalidad marítima entre Rusia y Occidente   

Antes de 2018, la amenaza rusa se limitaba principalmente a la tierra y, por lo tanto, no se contemplaba una confrontación marítima en el formato ‘la OTAN-Rusia'. La situación cambió radicalmente en diciembre, después de la agresión de Rusia en el mar de Azov, el ‘cierre’ del estrecho de Kerch y los ataques a los buques ucranianos. Esta, en esencia, aunque sea una cosa desagradable de escuchar para los ucranianos, mostró que Rusia ha podido anexionarse no sólo Crimea, sino también el mar de Azov de facto [Ucrania no reconoce el intento de Rusia de anexionarse el mar de Azov y tiene previsto rescindir el Tratado con Rusia sobre el uso común del mar de Azov – Ed.]. Las potencias occidentales son muy intolerantes a las violaciones de los principios de la libertad de navegación, por lo que los rusos se encontraron no sólo con una ráfaga de indignación y condena, sino también con una respuesta militar activa y bien considerada, a saber, la presencia constante de los barcos de la Marina de EE. UU. "Esta es una respuesta importante al ataque no provocado y al acto de agresión contra los barcos ucranianos, que tuvo lugar el 25 de noviembre del año pasado. “Quiero subrayar que la agresión del Kremlin afecta no sólo a los intereses vitales de Ucrania, sino también a la seguridad de la UE y la OTAN en el mar Negro", destacó el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, durante una visita a “Donald Cook” el 26 de febrero de 2019.  

  

El destructor estadounidense "Donald Cook"   

Por supuesto, a los ucranianos les gustaría ver el apoyo naval por parte de nuestros socios occidentales que no fuera en forma de barcos individuales, sino en la de un escuadrón de ataque de la OTAN en el mar Negro que no permitiría que los barcos rusos salgan de sus puertos. Pero el principal problema que dificulta la presencia militar a gran escala de la OTAN en el mar Negro, recordemos, son las condiciones de la Convención de Montreux, adoptada en la Conferencia Internacional sobre el régimen para los estrechos del mar Negro en 1936. El hecho es que, bajo sus condiciones, exclusivamente buques de guerra de los países del mar Negro tienen el derecho de ubicarse permanente. Otros Estados tienen el derecho de lanzar solo barcos relativamente pequeños en el mar, y solo por un período limitado. Las potencias occidentales no pueden seguir el ejemplo de Moscú ignorando el derecho internacional, y, por lo tanto, no tenemos que esperar que una armada de portaaviones estadounidenses aparezca cerca de la costa de Odesa. Eso, sin embargo, no significa que los rusos todavía tengan carta blanca y perspectivas prometedoras. 

  

¿Por qué no es suficiente la flota turca de la OTAN en el mar Negro?

En primer lugar, cabe señalar que, sin los barcos estadounidenses, la OTAN en el mar Negro tiene suficientes medios para amenazar a Rusia. La Armada de un miembro de la OTAN, que es Turquía, incluso sin el apoyo de las fuerzas búlgaras y rumanas, prevalece seriamente sobre la flota del mar Negro de la Federación Rusa. Desafortunadamente, es imposible contar con el pleno apoyo de Turquía, dadas las relaciones modernas ruso-turcas y, por lo tanto, la OTAN, observando formalmente las condiciones de la Convención de Montreux, despliega sus barcos en el mar Negro sobre la base de los principios de rotación. Por supuesto, en el caso de serios problemas provenientes de Rusia, la 6ª Armada de EE. UU está desplegada cerca, en el mar Mediterráneo, así como los numerosos escuadrones mediterráneos de las potencias europeas. Por lo tanto, el despliegue de las fuerzas significativas en el mar Negro es una cuestión de varios días u horas. Turquía, de acuerdo con las disposiciones de la Convención, tiene el derecho de permitir el paso de buques militares a través de los estrechos del mar Negro a su propia discreción en caso de una amenaza militar. Si esta amenaza realmente proviene de Rusia, es más probable que Turquía esté del lado de su bloque militar. Es obvio que la presencia constante de buques de guerra de la OTAN en las aguas del norte del mar Negro es necesaria para evitar una repetición del escenario del estrecho de Kerch. Reconociendo esta necesidad, la OTAN envía constantemente barcos y grupos de patrullas al mar Negro. En 2017, las patrullas de la OTAN estuvieron en el mar Negro por un total de 80 días, en 2018 el periodo aumentó a 120 días. En 2019, obviamente, tendría que esperar una mayor duración de las misiones militares navales de la OTAN en el mar Negro.  

  

"Milicias" y “convoyes humanitarios” no pasarán   

La confrontación política y militar en el mar es muy diferente de las realidades terrestres. Primero, los factores de la geografía, las distancias y los objetos son bastante diferentes. No se puede dividir las olas del mar con una línea de zanja, tampoco se puede establecer una línea de defensa. Es por eso que la lucha en el mar tiene un carácter puntual, y en la mayoría de los casos tiene lugar en áreas restringidas cerca de objetos importantes: estrechos, puertos, bases, etc. Y, en tal punto, la presencia de al menos de una nave de la OTAN sea suficiente para influir significativamente en el resultado. En segundo lugar, es imposible encubrirse en el mar con "milicia popular", "guerra fratricida" y otras mentiras del Kremlin, que Moscú cuenta sobre la guerra en el Donbás.   

Puente de Kerch  

Al igual que con el estrecho de Kerch en 2018, cualquier agresión rusa en el mar será abierta y obvia. Y, dado que cada buque de guerra no es sólo un arma, sino también un territorio soberano del Estado al que pertenece, cualquier ataque contra un buque estadounidense es un ataque contra el territorio de Estados Unidos. Digan lo que digan los propagandistas rusos sobre las cenizas radiactivas [se refiere a una amenaza de un propagandista ruso de convertir a EE. UU. en cenizas radiactivas - Ed.], por ejemplo, teniendo en cuenta la experiencia de Siria, ya sabemos cuál es el final de los rusos, incluso en la más pequeña confrontación militar con los estadounidenses: el próximo lote de "cargo 200" [se refiere a los ataúdes en los que los soldados soviéticos muertos fueron enviados a casa]. 

Sin embargo, no importa cuán decididos sean Estados Unidos y la OTAN para repeler una ofensiva de Rusia en el mar, la principal debería ser la flota militar ucraniana en defensa de nuestras costas y espacios marítimos. Desafortunadamente, en nuestra abierta confrontación con las fuerzas navales rusas, nuestras perspectivas son más bien tristes. Por lo tanto, es muy importante que nuestros aliados occidentales participen en la lucha contra la Federación Rusa a favor del desarrollo de la Armada de Ucrania, en particular, el de la infraestructura y la composición naval. Sin embargo, incluso si tales iniciativas fueran muy exitosas, deberían pasar unos años para que se formara una flota ucraniana fuerte. Esa es la razón por la que la cooperación, la coordinación y, la plena adhesión de Ucrania a la OTAN en el largo plazo son nuestra mejor manera de proteger el mar Negro y recuperar el mar de Azov.  

  

Vyacheslav Masny, Kyiv 

AV

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