Interceptar el “Banderol”

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Interceptar el “Banderol”
Cómo los drones a reacción están cambiando las reglas de la guerra aérea y por qué los interceptores rápidos son solo una parte de la solución 

Rusia ha hecho que sus drones de ataque sean más rápidos. Para la defensa aérea ucraniana, esto significa no sólo una nueva característica de la próxima versión del Shahed, sino también la necesidad de un medio de contraataque eficaz. Después de todo, incluso cuando las unidades de defensa aérea cuenten con suficiente munición antiaérea capaz de alcanzar a los UAV a reacción enemigos, el problema, del que hoy se habla poco, no desaparecerá.  

El tiempo.  

Las Fuerzas de Defensa Aérea tendrán muy poco tiempo para tomar decisiones e interceptar objetivos propulsados por reactores durante ataques masivos.  

Hablamos sobre el nuevo desafío que aparece como resultado del uso de drones de alta velocidad por parte de Rusia y la lógica para superarlo en el informe analítico de Ukrinform.  

DE UNA NOVEDAD EXÓTICA A UN ATAQUE MASIVO  

Durante el último mes del verano, la Federación Rusa usó más de 2.500 drones a reacción contra Ucrania. Así lo informó el 30 de agosto Sergiy Beskrestnov, asesor presidencial para el Desarrollo de Tecnologías de Defensa. En julio, hubo 1.500 de ellos. Un mes después, su cantidad había aumentado en mil unidades.  

Un vehículo aéreo no tripulado (UAV) de reconocimiento y ataque "Orion" equipado con un misil de crucero compacto S8000 "Banderol". Foto: canal de Telegram SerhiyFlash 

Aquí no solo importan las cifras. El dron a reacción está dejando de ser una novedad exótica y llega a ser parte de ataques masivos y combinados. Además, según Beskrestnov, los rusos lanzan estos aparatos casi inmediatamente después de su fabricación, lo que implica, entre otras cosas, una aceleración del ritmo de la propia campaña aérea.  

Ucrania ya ha visto un cambio similar en las reglas de juego. Cuando el enemigo comenzó a desplegar masivamente drones iraníes de bajo coste, quedó claro que contrarrestar cada uno de estos aparatos. apodados "ciclomotores", con un misil antiaéreo costoso y escaso resultaba imposible. Esto condujo a la creación de grupos armados móviles y, posteriormente, de drones interceptores.  

La lógica detrás de estas decisiones era sencilla y clara: no se debe gastar un recurso costoso cuando el objetivo puede destruirse con uno más económico. Esta misma lógica debe aplicarse de nuevo, aunque bajo condiciones más exigentes: la contramedida no sólo debe ser barata, sino también lo suficientemente rápida para alcanzar el objetivo a tiempo.  

Actualmente, este desafío se debe afrontar "a la antigua": repeler los ataques de drones a reacción con aviones de combate y sistemas de defensa aérea.  

Sin embargo, el 24 de agosto, el jefe del Departamento de Comunicaciones del Comando de la Fuerza Aérea, Yuriy Ignat, declaró que Ucrania carece de misiles, no sólo para los Patriot, sino también para otras plataformas de defensa terrestre y aérea. Por lo tanto, la creación de interceptores de drones propios se ha vuelto crucial.  

A finales de agosto, el ministro de Defensa, Yevgueniy Khmara, informó que Ucrania cuenta con cuatro interceptores Shahed potenciales que han pasado las pruebas de campo. La siguiente tarea es perfeccionar estas soluciones y aumentar la producción a miles de unidades.  

Hasta el momento, se sabe poco sobre las cuatro soluciones. Se informaron al público del Alexa Spatium, el primer interceptor ucraniano, que entró en servicio el 21 de agosto. Está diseñado, en particular, para combatir los misiles Geran-3, Geran-4 y otros objetivos pequeños. Entre sus ventajas, el Ministerio de Defensa destacó su alta velocidad, automatización de procesos y movilidad. En concreto, el sistema puede transportarse en camioneta. El departamento no da detalles sobre los demás proyectos.  

El 17 de septiembre, en un comentario a Ukrinform, el jefe del Departamento Central de Actividades de Innovación de las Fuerzas Armadas de Ucrania, coronel, Vladyslav Voloshyn, informó que las Fuerzas Armadas ucranianas ya están probando cuatro modelos prometedores de interceptores de drones en el frente para contrarrestar los UAV a reacción de las tropas rusas, y que alrededor de diez fabricantes más están probando sus propios desarrollos. Según Voloshyn, se trata de modelos con motores a reacción y de propulsión eléctrica.  

El 19 de septiembre, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, informó que el Servicio de Seguridad de Ucrania había utilizado con éxito un nuevo interceptor ucraniano dos veces en 24 horas contra el dron a reacción Geran-5.  

Es decir, se está trabajando en la creación de análogos de alta velocidad del P1-SUN. Y esto es una buena noticia. Pero hay una enorme diferencia entre "el interceptor funciona" y "hay suficientes interceptores para repeler un ataque masivo". Además, hay otro problema. Mientras Ucrania crea un medio económico contra el Shahed a reacción, Rusia ya se prepara para la siguiente categoría de objetivos.   

Así, el 14 de septiembre, Beskrestnov declaró que la Federación Rusa está desarrollando misiles de crucero de bajo costo, los cuales, según él, deberían volar a baja altitud a una velocidad de entre 500 y 750 km/h. Afirmó que la Inteligencia ucraniana dispone de información sobre la contratación de su producción a una escala comparable a la de los Shahed. Entre los proyectos que mencionó se encuentran el Banderol, el Dan-T, el Dan-M y el Gerbera-5.  

Según la evaluación de Beskrestnov, el primer uso masivo de este tipo de armas podría comenzar en unos cinco o seis meses. Por lo tanto, dadas las circunstancias actuales y el probable desarrollo de los acontecimientos, debemos comprender que el problema no se limita a la creación de un interceptor relativamente rápido. Los objetivos serán diferentes en velocidad, altitud, alcance, ruta y tipo de vuelo. Y cada uno de ellos podría requerir un medio distinto.  

Dron a reacción ruso Geran-5  

Esto se observa claramente en el ataque ruso del 28 de agosto. Ese día, según la Fuerza Aérea, Rusia lanzó 96 drones de ataque contra Ucrania, más de 70 de los cuales eran a reacción. Además, siete misiles de crucero S8000 "Banderol" compactos participaron en el ataque. 

LÓGICA DE DEFENSA  

En un solo ataque, se combinaron objetivos con distintas velocidades, características y capacidades. Un Shahed convencional da a la defensa aérea más tiempo para reaccionar. Un dron a reacción vuela mucho más rápido y reduce este tiempo. El Banderol es un objetivo aún más difícil: se trata de un misil de crucero compacto con una velocidad de crucero de entre 520 y 560 km/h y una velocidad máxima de hasta entre 620 y 650 km/h. Su alcance es de hasta 500 km y la ojiva pesa hasta 150 kg. La inteligencia ucraniana también informó que Rusia es capaz de producir hasta 80 de estas municiones al mes.  

El enemigo dirigió la mayor parte de los medios de ataque aéreo del 28 de agosto hacia la capital ucraniana. La defensa aérea destruyó o neutralizó seis misiles Banderol y 73 drones.  

Aquí cabe prestar atención no sólo al número de objetivos derribados, sino también a las circunstancias del derribo: durante un ataque, la defensa aérea recibió varias tareas simultáneamente y se vio obligada a tomar distintas decisiones al mismo tiempo. Los drones más lentos fueron interceptados por grupos armados móviles, los drones a reacción fueron alcanzados por los medios más rápidos disponibles, algunos objetivos fueron neutralizados por los equipos de guerra electrónica y se utilizaron misiles antiaéreos contra los más difíciles.  

Restos del S8000 "Banderol" neutralizado. Foto: militarnyi.com  

La lógica de esta situación sugiere que, con el uso masivo de diversos medios de ataque aéreo por parte del enemigo, no basta con disponer de diferentes medios de interceptación. También se necesita tiempo para distribuirlos correctamente entre los objetivos. Para ello, en cuestión de segundos hay que determinar qué aeronave está volando, hacia dónde se dirige, su nivel de peligrosidad y cuál de los medios disponibles la interceptaría con la mayor probabilidad. Además, esto debe hacerse simultáneamente para decenas o incluso cientos de objetos.  

Es simplemente imposible realizar tal volumen de trabajo manualmente. El operador no puede comparar en tiempo real la velocidad, la altitud, la ruta, el tiempo de aproximación, las características del interceptor y la munición disponible para cada objetivo. Se requiere automatización.  

Es este caso no se trata de una función adicional ni de una interfaz práctica. Necesitamos un sistema que visualice todos los objetivos, recopile información de diversas fuentes, evalúe su peligrosidad y ayude a determinar con qué arma enfrentarse a cada uno.  

El esquema de trabajo debería cambiar: en lugar del simple “descubrir – dar un medio – rechazar” pasar a el “descubrir – evaluar – determinar la prioridad – elegir un medio – interceptar”. 

CÓMO SUPERAR EL TIEMPO  

Esta no es una tecnología del futuro lejano. Algunos elementos de este sistema ya se utilizan en las Fuerzas Armadas.  

Un ejemplo es el sistema de combate DELTA. Este sistema recopila información de diversas fuentes en una sola imagen digital, y sus herramientas individuales detectan, reconocen y analizan automáticamente los objetos mediante inteligencia artificial.  

El volumen de información con el que debe trabajar el sistema explica claramente por qué ya no es posible prescindir de la automatización. En julio, el Ministerio de Defensa informó que solo en junio se registraron más de 200.000 impactos de objetivos enemigos en DELTA. Cada mes, el mapa digital recibe más de 8 millones de objetos nuevos, y más de 75.000 transmisiones de vídeo pasan por el sistema diariamente.  

Sistema de combate DELTA. Foto: Ministerio de Defensa de Ucrania 

Con tal flujo de datos, una persona no tendría tiempo físico para revisar y evaluar todo con la misma rapidez. Por eso, la automatización es necesaria no para la comodidad del operador, sino para que el sistema de defensa aérea pueda seguir el ritmo del ataque. 

Hay un ejemplo más específico. DELTA usa la plataforma de IA Avengers, que detecta automáticamente objetos enemigos en vídeo. En 2025, el Ministerio de Defensa informó que el tiempo promedio para dicha detección era de 2,2 segundos.   

Por supuesto, no se trata de un sistema de control de defensa aérea ni de un algoritmo listo para distribuir misiles entre objetivos aéreos. Pero el principio es precisamente lo que se necesita para un nuevo escalón de protección de nuestro cielo: la máquina debería asumir la parte del trabajo en la que una persona gasta valiosos segundos analizando y comparando un enorme volumen de datos.  

Otro ejemplo se refiere directamente a la interceptación de los Shahed.  

En junio, el clúster estatal de tecnologías de defensa Brave1 informó sobre una prueba de combate en la región de Járkiv de la tecnología de MaXon Systems, que automatiza el 95 % del proceso de interceptación, desde el lanzamiento del dron hasta el impacto en el objetivo. El interceptor se integra con la zona de cobertura de radar, el operador selecciona un objetivo y da una orden, tras lo cual el sistema guía automáticamente el dron hacia él, y en la fase final, la inteligencia artificial reconoce y captura el Shahed. Al mismo tiempo, el control permanece en manos del operador: el ataque puede cancelarse.  

Esto se acerca mucho más a lo necesario para una batalla antiaérea a gran escala.  

Pero incluso un sistema así solo resuelve una parte del problema. Si, puede dirigir automáticamente un interceptor específico hacia el objetivo seleccionado, pero el siguiente paso consiste en decidir qué interceptor asignar a cada objetivo.  

EL HAZ Y EL ENVÉS DE LA VELOCIDAD  

Imaginemos decenas de objetivos y decenas de medios disponibles. El sistema necesita saber dónde están los interceptores, cuál es su velocidad y alcance, cuántos quedan, qué unidades ya han recibido la misión, dónde se encuentran los grupos armados móviles, dónde opera el equipo de guerra electrónica, qué complejos cuentan con misiles y cuáles ya han agotado parte de su munición, etc.  

Alexa Spatium: el primer interceptor a reacción ucraniano. Foto: Ministerio de Defensa de Ucrania  

Es decir, la máquina debe detectar no sólo al enemigo aéreo, sino también su propia defensa antiaérea. Solo así podrá sugerir al operador: asignar el objetivo n.° 1 a este interceptor, el objetivo n.° 2 a otro, intentar neutralizar con equipos de guerra electrónica el objetivo n.° 3 y dejar el complejo de misiles para el objetivo n.° 4.  

En este caso, el operador ya no recibe decenas de datos dispersos, sino una imagen completa y clara para tomar una decisión. Así pues, no se trata de un sistema que decide a quién destruir, sino de un algoritmo que libera a los humanos del trabajo rutinario de buscar, comparar y clasificar información, y deja en manos de los humanos lo más importante: la toma de decisiones.  

Esta lógica ya se está aplicando fuera del ámbito de la defensa aérea. A principios de 2026, DELTA lanzó Mission Control, un sistema digital de gestión de operaciones con drones. Este sistema recopila automáticamente datos sobre el tipo de UAV, la ruta, las tareas y los resultados de la misión, y los comandantes reciben información en tiempo real sobre el trabajo de las unidades, sin necesidad de hacer recopilaciones manuales.  

Esta es una experiencia crucial para la protección del espacio aéreo. Si el sistema puede detectar en tiempo real no sólo al enemigo, sino también a sus propias fuerzas, el siguiente paso es combinar ambas perspectivas: qué aeronave se dirige hacia nosotros y qué se puede utilizar para derribarla o neutralizarla.  

Esta es precisamente la dirección hacia la que ya se está moviendo el ecosistema tecnológico de la "pequeña defensa aérea".  

En junio, Brave1 anunció su cooperación con el Mando de las Fuerzas de Defensa Aérea Directa. Entre las áreas declaradas se encuentran la lucha contra UAV a reacción, misiles interceptores de bajo coste con un alcance de tres y cinco kilómetros, y el control remoto de interceptores. También, en el marco del programa internacional Brave1, se han identificado prioridades para los radares de guiado de interceptores, los vehículos aéreos no tripulados dotados de radares y los sistemas de guiado autónomos para 2026.  

En consecuencia, la respuesta a la nueva amenaza de los drones a reacción no se reduce a uno o varios drones que deban ser más rápidos que los Shahed. Se forma un complejo integral de componentes: radares, sensores, comunicaciones, reconocimiento automático, guiado, interceptores y una persona que controla la toma de decisiones.  

Y en esta fórmula, el indicador principal es la velocidad.  

La velocidad del dron ruso es un problema, y la rapidez de la solución ucraniana es la vía para resolverlo.  

Iván Stupak, Kyiv  

Fotos ilustrativas de fuentes abiertas

AV


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