Oleksandr Grygorash, jefe del Departamento de Control Operacional de la Central Nuclear de Chornóbyl
Chornóbyl nunca ha dejado de ser una amenaza potencial después del accidente
Cuarenta años después del accidente de Chornóbyl, el mundo vuelve a hablar de la amenaza nuclear, pero ahora en un contexto diferente. La guerra a gran escala de Rusia contra Ucrania ha demostrado que lo que se consideraba imposible se ha convertido en realidad. La toma de instalaciones nucleares, los bombardeos contra la infraestructura nuclear y el uso de las centrales como instrumento de chantaje han sembrado serias dudas sobre la solidez de la arquitectura de seguridad internacional.
En su programa “Ye Rozmova” ("Hablemos"), Ukrinform habló con Oleksandr Grygorash, jefe del Departamento de Control Operacional de la Central Nuclear de Chornóbyl, sobre los riesgos emergentes, la experiencia sin precedentes de Ucrania y las lecciones clave que el mundo aún debe aprender.
Pregunta: Señor Oleksandr, cuarenta años después de la tragedia de Chornóbyl: ¿son dos historias diferentes o una que aún continúa?
R: Sin duda, se trata de una continuación de la misma historia que comenzó en 1986. Lo que ha cambiado es el papel operativo de la central. Si entonces generaba electricidad, hoy en día la consume. Pero eso no significa que la historia haya terminado. En el emplazamiento, las instalaciones nucleares siguen operativas, los centros de tratamiento de residuos radiactivos funcionan y el sarcófago permanece bajo el arco de la nueva estructura de confinamiento seguro. En otras palabras, la actividad continúa y esta historia está lejos de haber terminado.
P: ¿Se puede afirmar hoy en día que Chornóbyl vuelve a ser una amenaza global potencial?
R: Chornóbyl nunca ha dejado de ser una amenaza potencial tras el accidente. Mientras el sarcófago siga albergando restos de combustible que no estén totalmente bajo control, el riesgo persistirá. Este riesgo varía en función de factores externos, en particular de carácter militar.
P: ¿Qué riesgos surgieron durante la ocupación de la central nuclear de Chornóbyl en 2022?
R: Fue caso sin precedentes, de hecho, un acto de terrorismo nuclear. Más allá de la ocupación, se produjo el despliegue de equipo militar en el lugar, la violación de los protocolos de seguridad y la amenaza directa a la infraestructura crítica. Lo más preocupante de todo es que la comunidad internacional respondió con notable moderación, a pesar de que tales acciones violan directamente las convenciones internacionales.
P: ¿Por qué la comunidad internacional no ha dado una respuesta contundente?
R: En mi opinión, la razón es que el mundo simplemente no estaba preparado para un escenario así. Nadie había contemplado seriamente la posibilidad de que las instalaciones nucleares pudieran ser tomadas deliberadamente y utilizadas con fines militares. Y cuando sucedió, puso de manifiesto la ausencia de mecanismos de respuesta claros.
P: ¿Existen actualmente mecanismos para proteger las instalaciones nucleares en tiempos de guerra?
R: Como ha demostrado la práctica, no existen mecanismos eficaces. Ni siquiera las organizaciones internacionales, en particular el OIEA, estaban preparadas para tales desafíos. Actualmente se están debatiendo algunas soluciones, pero se trata de un proceso largo y, hasta el momento, no ha dado resultados rápidos.
P: ¿Por qué el Estado agresor permanece dentro de las estructuras internacionales?
R: Se trata de una cuestión de conveniencia política. No veo otra explicación. Hay muchos factores en juego, pero el más importante son las decisiones políticas tomadas a nivel mundial.
P: ¿Se utillizó la central nuclear de Chornóbyl un instrumento de chantaje?
R: Sí, sin lugar a dudas. Durante la ocupación, las tropas rusas utilizaron la central como una especie de “escudo”, sabiendo perfectamente que nadie se arriesgaría a invadirla o bombardearla. Es exactamente el mismo escenario que estamos viendo hoy en la central eléctrica de Zaporiyia.
P: ¿Por qué el mundo no se ha movilizado de la misma manera que Ucrania?
R: Porque, hasta el último momento, el mundo se negaba a creerlo. Existía la sensación de que era algo temporal o, simplemente, imposible. En consecuencia, mientras Ucrania actuaba, el mundo se limitaba a observar.
P: ¿Qué papel puede desempeñar Ucrania en la seguridad nuclear mundial?
R: Ucrania posee una experiencia única que nadie más tiene. Y nuestra tarea es compartir esta experiencia lo más ampliamente posible, explicar los riesgos reales y mostrar las posibles consecuencias de este tipo de situaciones.
P: ¿Cómo recuerda el comienzo de la invasión?
R: Fue un momento personal muy impactante. Me enteré del inicio de la guerra en el metro, cuando todos los teléfonos de los pasajeros empezaron a sonar al mismo tiempo. Lo que siguió fue un trabajo continuo, prácticamente las 24 horas del día, sin ninguna oportunidad de volver a casa.
P: ¿Hubo momentos en los que sintió el riesgo de que se repitiera lo de 1986?
R: Sí, y en varias ocasiones. Especialmente durante los ataques a las instalaciones nucleares y la toma de la central nuclear de Zaporiyia. Se trata de situaciones que antes eran inimaginables.
P: ¿Qué fue lo que más le sorprendió?
R: La gente. Su resistencia, responsabilidad y disposición para trabajar en cualquier circunstancia. Sin esto, el sistema simplemente no habría sobrevivido.
P: ¿Cuál era la situación en la central nuclear de Chornóbyl durante la ocupación?
R: Fue extremadamente difícil. La central fue tomada y, posteriormente, quedó sin suministro eléctrico. Durante un tiempo funcionó con generadores diésel. El personal, de hecho, no tenía turnos y trabajaba cientos de horas seguidas.
P: Chornóbyl ¿es una cuestión del pasado o del futuro?
R: Tanto del pasado como del futuro. Los trabajos allí continuarán durante décadas, y este tema seguirá siendo relevante.
P: ¿Cuál es la principal lección que el mundo no ha aprendido?
R: Incluso los escenarios menos probables deben tomarse en serio. Si algo parece imposible, no significa que no pueda suceder.
P: ¿Puede la guerra cambiar las reglas globales?
R: Espero sinceramente que sí. Porque, de lo contrario, esos riesgos seguirán existiendo.
P: ¿Qué medidas podrían ser eficaces?
R: Mecanismos automáticos de rendición de cuentas: sanciones, aislamiento, exclusión de las organizaciones internacionales. Sin estas medidas, las reglas no funcionan.
Entrevista realizada por Khrystia Ravliuk
Foto de Kyrylo Chubotin
Foto de Kyrylo Chubotin