Orest Deychakiwsky, ex asesor político de la Comisión de Helsinki de los Estados Unidos
Sanciones contra Rusia son un fuerte mensaje del Congreso a Trump
27.07.2017 15:04 143

El martes la cámara baja del Congreso estadounidense aprobó casi por unanimidad un proyecto de ley histórico H.R.3364 “Lucha contra los enemigos de EEUU mediante las sanciones”. El documento impone nuevas sanciones contra Rusia y al mismo tiempo, reafirma las restricciones existentes. En otras palabras, el Congreso le privó a Trump de poderes de reducir personalmente el castigo de Rusia. el proyecto de ley también estipula el apoyo a la soberanía de Ucrania y el no reconocimiento de la anexión de Crimea.

¿Quiere decir esto que el Congreso expresó desconfianza al presidente de los EEUU en el caso de Rusia? ¿Tiene Trump la posibilidad de bloquear este proyecto de ley? ¿Cómo esto influirá en las perspectivas ucranianas de la política exterior de los EEUU?

A estas y otras preguntas ha respondido en una entrevista exclusiva a Ukrinform el ex asesor político de la Comisión de Helsinki de los Estados Unidos y ahora el experto independiente Orest Deychakiwsky, quien tiene 35 años de experiencia en el Congreso estadounidense y es un representante influyente de la diáspora ucraniana en Washington.

UCRANIA NO TIENE MEJOR AMIGO QUE ESTADOS UNIDOS

Pregunta: Señor Orest, vamos a hablar primero sobre Ucrania. A menudo figura en las iniciativas legislativas del Congreso. ¿Ha sido siempre o sólo recientemente, después del inicio de la agresión rusa?

Respuesta: Desde los años 1980, cuando empecé a trabajar en la Comisión de Helsinki, hasta la obtención de independencia, Ucrania era hasta cierto punto una “terra incognita” en el mundo político estadounidense y especialmente en la Administración. Se consideraba como una colonia de la Unión Soviética, y hasta el Departamento de Estado de los EEUU no trataba de entrar en detalles, aunque de vez en cuando prestaba atención a las violaciones de los derechos humanos.

Sin embargo, la idea de una Ucrania libre era apoyada por la diáspora ucraniana y sus amigos en el Congreso, sobre todo, en la Comisión de Helsinki. Por ejemplo, entonces  era actual el apoyo por parte de los EEUU a la Iglesia Greco-Católica Ucraniana que en aquel momento era ilegal y sujeta a las represiones, así como la Iglesia Ortodoxa Ucraniana Autocéfala. Se aprobaron las resoluciones, declaraciones, se celebraron las audiencias, se expresó la posición crítica en las reuniones con los funcionarios soviéticos. Así fue la presión.

Cuando comenzó la “glásnost” y la “perestoika”, muchas cuestiones se eliminaron. Entonces se liberó gran número de presos políticos, se legalizó la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, se produjeron otros cambios.

Fui iniciado en la redacción de la resolución en el Congreso en 1991 que  instó a América a reconocer la independencia de Ucrania y comenzar a proporcionar ayuda. Ahora, tal vez, no se ve como algo importante, pero en ese momento era un paso extraordinario por parte de los EEUU. Al Departamento de Estado no le gustaba mucho esto, pero la Cámara de Representantes y el Senado hicieron su trabajo.  Esto significa que el Congreso no sólo durante los últimos tres años de la guerra apoya a Ucrania, esto sucedió incluso en el periodo del proceso de formación de su independencia, en gran parte debido a la comunidad ucraniana.

Tras conseguir la independencia por Ucrania, todo cambio drásticamente. Ahora, Ucrania tiene muchos amigos y el apoyo tanto en el Congreso y la Administración como en las instituciones expertas del sector no gubernamental. En 2014, el Congreso adoptó durante ocho meses dos leyes sobre un solo Estado, Ucrania. Fue un hecho sin precedente para la legislación estadounidense.

Al mismo tiempo, como una persona que está familiarizada con toda la evolución de la cuestión ucraniana, puedo decir que el apoyo por parte del Congreso siempre ha sido fuerte. Personalmente yo creo que Ucrania no tiene mejor amigo que América.

REPUBLICANOS CAMBIAN SU ACTITUD HACIA TRUMP

P: El recién adoptado proyecto de ley con las sanciones contra Rusia no se formó inmediatamente y, por lo que sabemos, se creó en varias iniciativas legislativas ¿Por qué y cómo ha ocurrido esto?

 R: A principios de este año hubo varias versiones de los proyectos de ley que trataron de responder a la conducta agresiva de Rusia. Una de estas versiones previó la restricción de los poderes del presidente en relación con el levantamiento de las sanciones contra Rusia, porque hubo tales preocupaciones dadas las declaraciones “amistosas” de Trump  a Putin. Otros proyectos de ley abordaron directamente la interferencia de Rusia en las elecciones en los EEUU, las medidas para contrarrestar la propaganda rusa, etc. Paralelamente, se presentaron iniciativas individuales en relación con Irán y Corea del Norte. Todo esto se fusionó posteriormente en un solo documento. Así ocurre a veces en el Congreso, aunque muy raramente.

A decir verdad, cualquier Administración de los EEUU percibirá críticamente este tipo de imposición de sanciones a nivel de la ley haciendo hincapié en lo que la realización de la política exterior es su prerrogativa.  Y por lo tanto, siempre habrá resistencia de la Casa Blanca en estos casos. Por ejemplo,  la Ley Magnitsky se adoptó durante varios años, pasando de una sesión del Congreso a la siguiente, cuando cada vez se cancelaron los resultados de las votaciones anteriores y tuvo que aprobar el documento de nuevo.

En cuanto al proyecto de ley actual, durante los primeros meses de la presidencia de Trump, teniendo en cuenta sus puntos de vista con respecto a Rusia, algunos republicanos inicialmente contuvieron su posición crítica en relación a Moscú. No es que apoyaron la posición del Kremlin y no entendieron lo que es Rusia, pero primero mostraron una cierta precaución evitando obviamente  alguna actitud negativa por parte del nuevo presidente.

Pero durante los últimos meses, cuanto más declaraciones aparecieron en el marco de la investigación del Congreso en relación con la posibilidad de una colusión entre la campaña de Trump con Rusia, más republicanos comenzaron a cambiar su actitud hacia el presidente. Ahora, Donald Trump tiene el más bajo ranking de apoyo en los primeros seis meses de la presidencia que cualquier otro anterior presidente estadounidense. Debido a esto, podemos decir que, por ejemplo, en febrero sería imposible adoptar este proyecto de ley, pero hoy en día vemos el apoyo casi unánime en ambas cámaras del Congreso de los EEUU.

P: En otras palabras, ¿Trump está perdiendo constantemente el apoyo de los republicanos?

R: por supuesto, y el proyecto de ley actual es un ejemplo muy claro de esta tendencia. Es una gran derrota política del jefe de la Casa Blanca. Los demócratas  se encuentran en una fuerte oposición  a él, pero también muchos republicanos sienten la pérdida de la confianza en Trump, porque se manifestaron a favor de la reducción de los poderes del presidente bajo las sanciones rusas.  Esto no se limita a la cuestión rusa, esto ocurre en una escala más grande.

SON POSIBLES TECNICAMENTE DIFICULTADES EN EL SENADO

P: ¿Cuál será el siguiente procedimiento para la aprobación del proyecto de ley? ¿Debe el Senado votar de nuevo este proyecto de ley teniendo en cuenta que lo hizo en junio, y algo cambiará al mismo tiempo?

R: Primero, la votación en el Senado en junio se encontró fuera del procedimiento. Segundo, a las sanciones contra Irán y Rusia, que votaron la cámara alta, se añadieron las sanciones contra Corea del Norte. Además, hubo una serie de otros cambios menores. Por eso el proyecto de ley pasará de nuevo el procedimiento de votación en el Senado, aunque puede convertirse en una formalidad ordinaria.

Los propios senadores en su mayoría no expresan ninguna objeción o preocupación. Aunque hay que también entender que ahora tienen en consideración un proyecto de ley más complicado, sobre el cambio del sistema existente de seguro de salud Obamanare.

El escenario más simple sería la aprobación del proyecto de ley con las sanciones adoptado por la Cámara de Representantes, sin cambios. He escuchado muchas declaraciones y expectativas de lo que así sucederá. Si aparecen objeciones serias, entonces será necesario acordar el documento, pero queda poco tiempo para esto: desde el comienzo de la semana siguiente la Cámara de Representantes se va de vacaciones de verano. De hecho, es difícil decir si el proceso se retrasará o todo se  aprobará rápido. Todo depende de muchos factores. Una vez que el Congreso apruebe el proyecto de ley, debe enviarlo al presidente para su firma.

¿PUEDE TRUMP CAMBIAR ALGO?

P: ¿Qué probabilidad hay de que Trump tratará de vetar el documento, por ejemplo, para ganar tiempo para las negociaciones difíciles con los rusos sobre la devolución de las villas diplomáticas que se encontraron bajo sanciones a finales del año pasado?

R: Creo que el uso del veto está absolutamente fuera del interés de Trump. Si ejerce este derecho en contra el proyecto de ley que recibió un apoyo bipartidista tan significativo en el Senado y la Cámara de Representantes, esto tendrá un impacto muy negativo en su apoyo entre los republicanos. Además, sería una derrota política adicional, porque el Congreso volvería a demostrar su superioridad sobre la Casa Blanca.

Una vez que el documento llegue a la firma del presidente, tendrá diez días para tomar una decisión sobre su aprobación o no aprobación. Si Trump no firma el proyecto de ley dentro de este periodo, se convertirá automáticamente en ley.

En este sentido, el presidente, en cierta medida, está arrinconado, aunque nada se puede descartar, teniendo en cuenta la imprevisibilidad de Trump.

INVESTIGACIÓN SOBRE RUSIA Y WATERGATE

P: Hoy en día, se puede escuchar muchas comparaciones de la actual investigación sobre las vínculos entre de la campaña de Trump y  los rusos con el escándalo Watergate de 1974 que culminó con la renuncia del presidente Nizon. En su opinión, ¿en cuánto es serio ahora?

R: El proceso Watergate, de hecho, fue acompañado por una investigación seria, pero también tomó mucho tiempo, dos años, empezando por el mismo incidente con la revelación de la escucha del personal del candidato demócrata en junio de 1972, terminando con la renuncia de Richard Nixon.

Ahora es prematuro inferir sobre la seriedad de lo que está sucediendo ahora. No sabemos todo. Las investigaciones aún están en curso, y las acusaciones de interferencia de Moscú en las elecciones presidenciales y la posible colusión  de la campaña de Trump con los rusos todavía no tienen las pruebas suficientes. Si se confirma el peor de los escenarios, no se puede excluir que las consecuencias para el presidente sean mucho más graves que en el caso de Watergate. Por lo tanto, hay que esperar los resultados de la investigación.

Yaroslav Dovgopol, Washington

SM

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