Las divergencias entre la UE y los EE.UU. no ayudarán a Rusia

Las divergencias entre la UE y los EE.UU. no ayudarán a Rusia

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Ukrinform
La política más anti-rusa es la del propio Kremlin. Es más fuerte que nuevas sanciones estadounidenses contra Rusia.

Incluso antes de la votación en el Congreso de los Estados Unidos de un proyecto de ley para reforzar las sanciones contra Rusia, Irán y Corea del Norte, que estaba previsto para hoy, la Unión Europea se pronunció enérgicamente en contra. La razón es que nuevas sanciones de los Estados Unidos se aplicarán a las empresas de energía europeas.

El proyecto de ley se ha suavizado en gran medida en comparación con el otro que se había aprobado por el Senado, según afirman los medios de comunicación mundiales, bajo la presión de la UE y la Casa Blanca. Sin embargo, incluso en esta forma pone en peligro el negocio europeo, que coopera con los rusos en el sector energético, en particular, en la construcción del gasoducto "Nord Stream 2". La probabilidad de que los congresistas hubieran votado en contra o hubieran aplazado la aprobación era puramente teórica. Al menos, la Casa Blanca ya ha dicho que no está en contra, y no habrá un veto presidencial.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha instado públicamente a los parlamentarios europeos a preparar la respuesta de la UE sobre la adopción de nuevas sanciones anti-rusas a los Estados Unidos lo antes posible. Una de las opciones para tal respuesta, ni más ni menos, es reconocer como inválidas en el territorio de la Unión Europea esas restricciones que no sean consistentes con las políticas y los intereses de los países europeos, en particular - las actividades de las empresas europeas de energía que realizan proyectos conjuntos con Rusia.

Lo más importante es que las controversias en torno a la participación de empresas europeas en los acuerdos energéticos con Rusia es sólo una parte de un problema más general, digamos, estratégico. El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, quien era hace poco el ministro de Asuntos Exteriores de este país líder de la UE, dijo directamente en una entrevista al canal de televisión alemana ZDF: “En la historia de las relaciones alemano-estadounidenses nunca ha habido tanta incertidumbre como hay por el momento". Y, en general, Steinmeier  está "confundido" acerca de algunos aspectos de las relaciones transatlánticas contemporáneas.

He aquí una situación un poco inesperada, cuando en la cuestión de nuevas sanciones contra Rusia el aspecto más interesante e importante es la contradicción entre los EE.UU. y la Unión Europea y no su gravedad para Rusia.

Uno puede imaginar con qué esperanza contemplan en el Kremlin estas contradicciones. Esta es su casi única (y última) esperanza de salir victorioso, con las mínimas y aceptables pérdidas de la confrontación con Occidente, que comenzó en marzo de 2014 con la anexión de Crimea. De hecho, la previsión sobre la divergencia en los intereses de los EE.UU. y la UE, en la competencia global entre ellos no fue la última mientras que el Kremlin planeaba aplastar Ucrania evitando al mismo tiempo la respuesta dura de Occidente.

Esta previsión, según reveló la experiencia de la política de Occidente hacia el Kremlin durante los últimos tres años, se justificó solo parcialmente. Los EE.UU. y la UE no han demostrado la unidad absoluta en cuanto a la agresión de Rusia, pero aquello que se ha acordado resulta sorprendentemente más doloroso para Moscú de lo que el Kremlin se ha imaginado. Y las sanciones eran más ampliadas, y, sobre todo, todavía no hay perspectivas de levantarlas. Los EE.UU. y la UE no discuten sobre si se puede levantarlas o suavizarlas, sino hasta qué punto pueden ser reforzadas.

¿Qué es lo siguiente? Por supuesto, una gran insatisfacción del negocio europeo, sobre todo – alemán con nuevas sanciones de los Estados Unidos que afectan a "Nord Stream 2" da al Kremlin una esperanza, que, como se sabe, es la última en morir. Por supuesto, hoy el Kremlin decide claramente a seguir demostrando su intransigencia sobre la política en el Donbás (para nosotros es, por desgracia, significa otra escalada de los combates en el frente). Sobre todo porque, además de una demostración de fuerza no tiene otros argumentos. ¿Cuánto tiempo los rusos van a tener esta esperanza? ¿Cuánto tiempo van a resistir?  Es imposible decir con certeza, demasiados factores influyen en la duración de este periodo de tiempo, y sobre todo - la situación interna en Rusia. Sin embargo, hoy podemos decir con certeza que esta ocasión vendrá, porque ahora no se contempla una opción de regreso de las relaciones Occidente - Rusia al nivel de 2013. Y esto es, después de todo, lo principal.

Aunque la UE se pronuncia contra el reforzamiento y la ampliación de las sanciones anti-rusas, aunque el negocio alemán o algunos otros negocios europeos no quieren perder contratos beneficiosos con Rusia, aunque los alemanes quieren tener el gas barato (porque se suministra por tubería) ruso y no caro estadounidense (que se suministra por vía marítima a través del océano), la tendencia general sobre la necesidad vital de Occidente de poner fin a la política agresiva de Moscú en el ámbito internacional no podrá detenerse. Aunque hubiera querido la administración de Donald Trump determinar una medida de la presión sobre Rusia, el Congreso y el Senado no le permitieron hacerlo, teniendo bajo su estricto control el compromiso de los círculos políticos estadounidenses de poner al Kremlin "en su sitio". Hay algo más fuerte que el deseo de algunos políticos occidentales de ser más cautelosos en las relaciones con el Kremlin. La historia de las turbinas de la compañía alemana Siemens, que a pesar de las sanciones se encontraron en Crimea, lo prueba. Alemania protesta contra excesivas en su opinión sanciones de los Estados Unidos y, al mismo tiempo se ve obligada a requerir adicionales (aunque pequeñas) sanciones anti-rusas de la UE con el fin de arreglar el escándalo con las turbinas. La política arrogante del Kremlin (recuerden solo la única promesa falsa de Putin de que las turbinas de Siemens no se hayan destinado a Crimea) y su intransigencia persistente en el Donbás no dejan a los europeos ni una opción que haya salvado a Rusia.

Y acerca de las esperanzas del Kremlin sobre los conflictos entre los EE.UU. y la Unión Europea… van a seguir siendo simplemente tales. El presidente alemán, en la entrevista mencionada anteriormente, se pronunció muy claramente sobre este tema: "Sin los americanos no habría habido la democracia alemana. El desarrollo económico no habría sido posible sin el "Plan Marshall". Estas palabras son suficientes para que los rusos pensadores entiendan: “Alemania, y así la Unión Europea, nunca se convertirán en enemigos tan irreconciliables de los Estados Unidos para luego convertirse en amigos allegados de Rusia. Cuando se trata, si se trata, de una elección decisiva, Europa estará siempre con los Estados Unidos y no con Rusia.

Yuriy Sandul, Kyiv

AV

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